Quimeres d\'un pagès

sense terra

La hora de la verdad

16 octubre 2020 Publicado por David Saavedra Sin categorizar

Se acerca septiembre y son fechas de recogida de la uva. Todo el trabajo de un año a una sola carta. A diferencia de los cocineros que pueden repetir los platos hasta encontrar el punto exacto, los elaboradores de vino solo pueden hacerlo una vez al año y en estos 2 meses nos lo jugamos todo.

El año ha estado muy seco , con alguna lluvia esporádica que ha permitido que la planta a nivel cuantitativo llegará con dignidad en septiembre. Gracias a este factor la sanidad es muy buena y la producción no menguará en exceso. Los calores que han afectado en la zona de Tarragona, Priorat e interiores de Cataluña no han afectado en el Baix Empordà puesto que la proximidad en el mar suaviza las temperaturas. Pero si hay un tema que en el sector vinícola catalán está llevando mucha controversia es la decisión de pagar 0,30 € el kg. de uva por parte de las grandes compañías cavistas a los viticultores.

Es cierto que aquí en el Empordà los precios son más altos y que en norma general la mayoría de bodegas exceptuando cooperativas y algunas de gran tamaño explotan las viñas en propiedad y la compra de uva es esporádica pero no podemos mirar el problema como si no fuera con nosotros.

Las grandes compañías argumentan la bajada de precio por el exceso de producto al mercado y por la fuerte competencia que los obliga a bajar precios y obtener rentabilidad abaratando la materia prima. Sus argumentos seguro que son reales y respetables pero la dinámica que supone esta modelo de negocio creo que no es beneficiosa para todos los segmentos de la sociedad.Es un modelo de negocio que copia a otros sectores como el textil de finales del siglo XX donde para pagar una camiseta a seis euros las industrias se trasladaron a países con costes más económicos. La gran diferencia es que las viñas no se pueden desmontar y enviar con un tráiler al otro parto del planeta. La viña forma parte de un territorio y un paisaje.

La tendencia de buscar productos cada vez más económicos es perversa y los males de la globalización y el neoliberalismo afectan a todos los ámbitos y ahora han llegado al sector vinícola, al agrícola ya hace muchos años que llegó y si no habláis con los campesinos que trabajan el cereal.

Es un problema muy complejo y dónde de momento la única esperanza que veo es ganar pequeñas batallas; como las manifestaciones que han hecho los campesinos a Vilafranca para reivindicar un precio más alto ( en este sentido los franceses me hacen mucha envidia por su capacidad de reivindicación). La compra de producto de proximidad, respetar que todo el mundo se tiene que ganar la vida de un modo honesto, fijarnos en los precios económicos de la marcas blancas que solo aportan beneficio a los grandes distribuidores y donde la calidad muchos de veces es muy justa, informarnos del que compramos y dónde lo compramos. En resumen, pensar que este problema es de todos y que directamente o indirectamente nos acaba afectando.